Nicole Lopez, escort, reseña

Tiffany Bedoya | La inflación de las putas de Medellín

Kadarius Hopkins

7/24/20264 min read

Llegó puntual al servicio, traía puesto un vestido negro corto y ajustado, el rostro bien maquillado, zapatillas negras y un crossbody blanco. Del rostro es muy atractiva, fiel a las fotos de su anuncio, pero del cuerpo… es alta, fácil ha de medir como 1.75m, piel blanca, cabello rubio, tetas y culo abundantes, pero no tiene la cintura que tanto presume. Abdomen plano, para nada.
Su complexión es robusta, pero nada tiene que ver con que no esté igual de delgada que en las fotos, eso es se llama: grasa corporal.
Llevaba una actitud relajada y un tanto simpática. Intercambiamos un par de palabras para enseguida hacer el pago del servicio y comenzar con el mismo. Se retiró el vestido y fui acariciando su cuerpo, o mejor dicho, su culo que fue lo que más me gustó, era grande y gordo, se podía amasar muy bien con mis manos. Segundos más tarde ya traía la verga tiesa, consecuencia de unos besos soft y del manoseo, me retiré el boxer y la tomé por el pelo para llevar su boquita a mi verga… no quedé tan satisfecho con el oral que recibí, la verdad es bastante soft, ni siquiera le cabía la mitad —a pesar de que boca pequeña no tiene— así que la fui empujando un poco más pero la cabrona cerraba los labios luego luego, por si fuera poco fue una mamada de prueba nomás, cinco minutos cuando mucho y ya quería inflar el globo.

Me colocó uno de los condones y arrancamos por una vaquerita, al principio parecía que se daba unos sentones pero luego como que se cansó y dejó caer su cuerpo sobre el mío, le dio por unos minutos y luego yo seguí con el bombeo. Durante la primera posición mis manos no soltaban sus cachetotes entre nalgadas y manoseo, también acaricié sus boobs, pero no me gustaron porque tenían cicatrices en la parte inferior que desde se abajo se ven a simple vista. De repente levantó la pierna y se bajó, entonces cambiamos y me la puse en cuatro, le arrimé la verga y la penetré con todo. La vista era ordinaria, o sea, sí tiene unas nalgotas, pero el arte no solo es tamaño, también es forma. Total que me la seguí cogiendo y pues como eran dos palos en la hora no dude en sacar la leche cuando sentí que ahí venía.. eso hice, no más de cinco minutos de perrito y terminé dentro de ella.
Una vez me retiré el condón, ella fue al baño, le dije que se quedará que nos faltaba el segundo y respondió si iba a poder, —obvio que podía, energía y leche traía bastante— entonces regresó y nos aventamos un fajecito igual de soft que el primero y mi verga fue despertando hasta que ella me la enfundó de nuevo y luego luego la puse en cuatro, la empezaba a nalguear y darle con más fuerza, no habían transcurrido más de diez minutos del segundo round y me paró el palo. Me dijo que no iba a terminar y prácticamente ahí terminó el servicio.

Lo único que veo positivo en el servicio de Tiffany es su puntualidad y relativa “buena actitud”, el resto no hay nada que justifique pagar —o mejor dicho cobrar— $4,000 por una hora, y lo digo por el físico que tiene y su performance sexual. No está igual de delgada que en las fotos, tampoco es que esté gorda pero no pago esa cantidad por un físico donde los adjetivos voluptuoso y flacidez van de la mano; el culo es grande pero le falta forma y eso se aprecia fácilmente cuando camina desnuda. Evidentemente no tiene la piel perfecta como en las fotos. En cuanto al performance, ofrece faje y sexo oral muy, muy soft, además de que lo hace por poco tiempo; y cogiendo no da palos de más de diez minutos. En mi caso, les pago para coger no para platicar, por este último punto podría afirmar que no cumple con lo que ofrece: el tiempo de sexo no sobrepasó los 30 minutos. No la recomiendo.

LA INFLACIÓN DE LAS PUTAS DE MEDELLÍN. Llevo casi tres años en este bonito medio llamado prostitución. Mes con mes los servicios se van limitando más en cuanto a lo que ofrecen y el precio del mismo aumenta bajo una supuesta justificación de la oferta y la demanda. Digo “supuesta” puesto que la cantidad de colombianas que llegan a México va en aumento: todas son de Medellín (“supuestamente”) y pretenden cobrar $4,000 por hora donde ofrecen una relación y varios extras. La realidad es que la cantidad de putas colombianas en Ciudad de México ya superó la demanda; la mayoría se tiene que mover de ciudad para encontrar nuevos clientes, una que otra puede quedarse de planta gracias a la fama que han desarrollado a través de los años —y a uno que otro pendejo que se aferra a “endiosarlas” y defenderlas.
Quizá mis colegas de la putería puedan animarse a pagar aranceles así de elevados si las dolls cumplieran con lo que ofrecen, cada vez es más habitual ver servicios de 30 minutos cuado se pagó el doble de tiempo, retoque excesivo en las fotos y demás decepciones como lo relatado en esta reseña. Otra de las justificaciones en la alza de precios es que “lo bueno cuesta” y que vivir en cdmx es caro… vaya explicación. Quienes estamos en esto sabemos que esos precios son normales en Estados Unidos y algunos países de Europa, donde la economía es muy distinta a la de México. Plata tenemos, pero no por ello la vamos a regalar.
Para muchos de nosotros, contratar una colombiana o venezolana deja de ser atractivo por el precio y el tipo de servicio, no es que uno no sea “solvente” —como ellas lo mencionan—, sino que pagamos cada vez más caro por un servicio que se comercializa como “VIP” cuando en realidad es bastante ordinario, empezando por el físico de las dolls. No me da pena decir que contrato putas, pero sí lo es, decir que pago $4,000 por un físico mal operado…

  • Doll: Tiffany Bedoya

  • Fecha: julio 2026

  • Perfil: clic aquí

  • Contacto: 5516493106

  • Arancel: $4,000

  • Extras: sí maneja

  • Lugar: Ciudad de México

  • Actitud: 8

  • Imagen: 7

  • Puntualidad: 9

  • Cuerpo: 7

  • Oral: 5

  • Higiene: 9

Tiffany Bedoya Escort
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